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El país de la fogata
-Pero bajen un poco la televisión..!!!- Grito Gabriel, mientras terminaba de hablar una cosa con Ignacio, (uno de sus hijos).
Pero no pudo lograr mucho; era el horario de Condena, un novelon diario que tenía atrapada a toda la franja horaria. Así que no hubo mas remedio que terminar de hablar con su hijo con la cháchara del sonido de la televisión, como fondo coral.
Pero tampoco se iba entregar si porque si; era el horario de la comida; el único momento en que más o menos estaban todos reunidos, y ya estaba cansado de esa lucha diaria a la hora de la cena.
-Hemmmm.... – Hizo aclararando la garganta, como espetando, y dándole paso a lo que iba a decir... pero nadie pareció escuchar aquel irónico sonido, por lo que encaro nuevamente...
- Así estamos.!! – Dijo levantando entonces un poco la voz, e intentando que alguien girase la cabeza, indefectiblemente apuntadas hacia la pantalla de la TV....
- Después nos quejamos por las cosas que pasan.!!! – Volvió a insistir dejando puntos suspensivos como en el aire, pero nadie pareció caer en la cuenta; solo Ignacio quien sin mucho para elegir, miraba a su padre, alternando cada tanto algunas miradas de soslayo a su madre como para ser rescatado de aquel estado de trance bervorragico de Gabriel.
- Shhhhhh!!!!!! ¿ Porque no hablan en la propaganda eh?. - dijo fastidiada Laura chistido de por medio.
- ¿ Sabes lo que pasa?- Increpo nuevamente Gabriel volviendo a la carga.... mientras comenzaban los comerciales...
- Que la televisión no puede estar encendida mientras comemos. ¡Cuando se come, se come..! es el momento si se quiere, para hablar y para reunirse después de un día de trabajo o de estudio o de lo que fuere, pero al menos poder compartir algo más que las nucas, después de todo un día de no verse.-
- Esta bien Gabriel, querés que apaguemos la televisión, la apagamos y listo, así la terminamos de una vez..... – Dijo Laura dándose vuelta, y agrego...
- ¿Querés que te mire? Te miro. ¿Querés que te escuche? Te escucho. Total, si vas a seguir gritando, no vamos a hacer ni una cosa ni la otra.... –
- Esta bien... disculpame. Seguí viendo... – Dijo por fin, haciendo un largo silencio, y dirigiendo también ahora la vista a la TV.
El resto de la cena paso en silencio...
De a uno fueron terminando y levantándose de la mesa con los correspondientes “permiso” “buen provecho” y “ Hasta mañana” Gabriel fue el único que se quedo, se termino tranquilo el poco de vino que le quedaba en la botella, y luego también se fue a dormir.
Pero esa noche las pesadillas parecían no tener fin, se veía envuelto en llamas, parado en medio de mampostería que caían a su alrededor, mientras el trataba de escapar. No podía entender que no tuviese apuro, ya que el fuego lo abrasaba, lo cercaba y amenazaba, caminando entre la ardiente bruma dejo caer el bidón de su mano mientras el chasquido del pelo le hizo tomarse la cabeza.
En vano intento el esfuerzo de despertarse y una a una se repetían imágenes atroces, que hacían bañarlo en sudor.
Como solo pasa en los sueños, una imagen parecía saltar a otra sin continuidad y aquí y allá se repitió su imagen en distintas escenas, con la desesperación del espectador que nada puede hacer....
Como hacer para despertar se preguntaba, mientras se veía dejando la casa que ardía; saliendo entre medio de las llamas como un ente. Volvió a apretar fuertemente los ojos pero no hubo caso, ahora se podía ver deambulando andrajoso, como entre harapos; acercando se a una muchedumbre que frente a la vidriera de una casa de electrodomésticos, miraba atentamente las noticias en un televisor. Casi paso inadvertido, ya que todos estaban pendientes de las imágenes, que con música de catástrofe se repetían como en su propio sueño, mientras la voz en off del conductor daba cuenta una y otra vez.... de otro voraz incendio.
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